Ayer pudimos ver cómo un ser “humano” batía de nuevo un récord ya de por sí
casi imposible en la maratón de Londres. El anterior récord lo tenía el también
keniano Kelvin Kiptum con 2:01:25 desde 2023, y esta vez el protagonista fue
Sabastian Kimaru Sawe, que lo dejó en nada más y nada menos que 1:59:30…
¿simplemente alucinante, no?
Os copio la url de la wiki con los datos: Wiki - Maratón deLondres
No quiero quitar mérito, porque para mí eso es prácticamente imposible ni
con jet pack, pero sí me apetece hacer una reflexión sobre algo que cada vez
pesa más en este deporte: el material.
Las zapatillas que llevan los profesionales con placa de carbono son,
literalmente, como llevar unos muelles que te impulsan hacia delante. No es
solo sensación, es biomecánica, retorno de energía, eficiencia… llámalo como
quieras, pero es una ayuda clara. Hace años, incluso más de 30, la diferencia
no estaba tanto en el material como en la persona. El nivel del atleta era
prácticamente el único factor determinante. Los tiempos eran más “humanos”.
Si te fijas, por ejemplo, en las Adizero Adios Pro Evo 3, estamos
hablando de zapatillas de unos 500€, una locura en cualquier contexto. Aunque
claro, si eres atleta profesional y estás patrocinado, probablemente no te
cuesten ni un euro.
Os dejo la url oficial por si queréis echar un ojo: Adidas - Adizero Adios Pro Evo 3
¿A dónde quiero llegar con esto? Pues a que creo que habría que empezar a
pensar si no estamos entrando en una era donde el límite ya no es solo físico,
sino tecnológico. Porque si ese mismo atleta corriera con unas zapatillas
“normales”, estoy 100% seguro de que ese tiempo no sería el mismo. Sería
igualmente impresionante, sí, pero no tan inhumano.
Y aquí entra mi experiencia personal, que ojo, no soy ningún gurú del
running ni mucho menos. Yo simplemente me he apuntado a esta moda de salir a
correr. Antes usaba unas ASICS Gel Sonoma 7 de trail, que están bien,
más enfocadas a principiantes, y ahora he pasado a unas Novablast 5 (no
llevan placa, pero son muy reactivas).
Y la diferencia ha sido brutal. Literalmente ha sido como “volar”. He bajado tiempos entre 30 y 45 segundos por kilómetro, y eso siendo un dominguero que sale a trotar, no lo llamaría ni correr serio todavía, jeje.
Lo curioso es que el esfuerzo que percibo es prácticamente el mismo. Entre
comillas. Pero la diferencia está en que la zapatilla es mucho más reactiva y
me impulsa hacia delante con más facilidad. Resultado: voy más rápido con menos
sensación de esfuerzo.
Por eso creo que las zapatillas con placa de carbono son una pasada, sí,
pero también creo que hay que tener cuidado con las comparaciones que vemos en
redes sociales. Muchas veces ves ritmos que parecen imposibles y lo primero que
piensas es “yo no puedo hacer eso”, o incluso te desmotivas.
Pero antes de eso, fíjate en el contexto. En la mayoría de esos casos,
llevan zapatillas de competición de altísimo nivel, y eso cambia mucho las
cosas.
Al final, no todo es tan lineal como parece en redes.
¿Crees que el
running actual depende demasiado del material?
¿Hasta qué punto deberían limitarse las ayudas tecnológicas en competición?
¿Te motiva o te frustra ver ritmos “inhumanos” en redes sociales?
Os leo en
comentarios 👇
🎨 Imágenes
creadas con IA (Gemini) bajo términos de uso oficial. Puedes probarlo tu
mismo aquí.
Comentarios
2 comentarios:
Justo he visto en instagram el modelo de zapatilla de 1967, alucinante, antes la zapatilla esta claro que importaba poco
ResponderEliminarConsulta esta publicación de Instagram de @marathon.handbook: https://www.instagram.com/p/DXrM4caCGyq/?utm_source=ig_web_button_share_sheet&igsh=ODdmZWVhMTFiMw==
¡Exacto! Es lo que comento, ahora mismo es como llevar unos muelles para correr.... Gracias por comentar
ResponderEliminar